- Tal vez va siendo hora.
- …
- ¿Qué te lo impide? ¿Qué?
- …
- En realidad no quieres nada.
- Lo quiero todo. Las palabras se quedan cortas y se acaban, son insuficientes. Todo.
- ¿De qué tienes miedo? ¿De qué? Escudarte en excusas nimias no sirve de nada. No puedes engañar a nadie si ni siquiera eres capaz de engañarte a ti mismo.
- Soy consciente de ello. Soy consciente de todo, y de nada a la vez.
- No vas a llegar a ninguna parte.
- Lo sé. Y eso es bueno. Quizás seguir así es lo mejor. Todo es perfecto.
- Puedes mentirte a ti mismo. Pero no intentes disfrazar la mentira en falsas apariencias.
- ¿Y que si prefiero ahogarme en un mar de dudas en vez de ir al desierto a morirme de sed?
- Presuntamente ir al desierto… presuntamente.
- No perderé un mar intentando buscar un océano… No lo haré.