Linoge’s Freaks

Octubre 29, 2006

Odio… a los listillos (parte I)

Archivado en: Odio... — linoge @ 3:08 pm

La vida esta llena de listillos, unos odiables, otros insoportables, ninguno respetable. Los listillos son aquellas personas que siempre están en todas las situaciones dispuestas a hablar, a dar su opinión, a preguntar, a meterse en una conversación ajena, a corregirte infructuosamente… resumiendo: a joderte la existencia.

Existen muchos tipos de listillos. Yo hablare de dos de ellos, de los más básicos y habituales allá por donde vayamos.

Esta primera parte esta dedicada al listillo de la clase:

En toda clase que se precie siempre hay un listillo. Sus características son las siguientes:

- A pesar de lo que se pueda pensar, el listillo no responde a un estereotipo definido propiamente dicho. No tiene porque ser el típico gordito con aspecto de sucio, ni el flacucho con gafas con pinta de empollon, ni el chico con piel lechosa que parece autista… El listillo puede tomar forma de cualquier persona y puede adoptar distintas apariencias. Escalofriante, ¿no?

- El listillo de la clase siempre levantara la mano cuando el profesor haga una pregunta. Es un acto reflejo, no puede evitarlo. Una nota importante es que aunque siempre se ofrezca voluntario, no forzosamente conocerá la respuesta. Recordemos, que es un simple acto reflejo, instintivo, puede tener suerte y conocer la respuesta, o fracasar miserablemente en la contestación.

- Hay que tener claro, que el listillo de la clase no es lo mismo que el empollon listo. Hay que saber diferenciarlos. Es muy fácil distinguirlos: el empollon es listo, el listillo cree ser listo.

- De vez en cuando, el listillo habitual a interrumpir la clase con una afirmación que acababa de quedar clara con la explicación del profesor. Digamos por ejemplo (muy básico) que el profesor acaba de decir que 2x=y. Entonces el listillo diría algo así como: entonces, 6x=3y. Es algo extremista, pero creo dar a entender la situación. El profesor sabe que la situación es absurda y le da la razón al listillo. Lo interesante es que el propio listillo también sabe que es absurdo, pero de nuevo es algo inevitable, debe hacerlo, no puede contenerse. Recientes estudios demuestran, que en estas situaciones los listillos segregan una gran cantidad de serotonina, lo cual les provoca una sensación de placer. Posiblemente esta sea la causa de dicho comportamiento.

- El listillo de clase es propenso a corregir a los propios profesores, si bien no todos los ejemplares presentan dicho comportamiento, si que gran cantidad de ellos lo hacen. Si bien, a veces puede ser comprensible la corrección, en la mayoría de casos, la actuación del listillo era fácilmente evitable.

- En ocasiones, el listillo de clase acude a clase con libros y/o apuntes de temas que no vienen a cuento. No citare casos que he vivido en mi propia clase, pero digamos por poner un caso que puede traer un libro de los misterios de las series y sucesiones numéricas en el estudio del universo finito a una clase de introducción al calculo infinitesimal. En un principio puede pensarse que el chaval es curioso, pero cuando ves que en libro hay cosas rarísimas que no se entienden para nada y que el supuesto listillo no tiene ni pajarera idea de ICI pues te quedas con la cara a cuadros.

Octubre 7, 2006

Odio… las presentaciones

Archivado en: Odio... — linoge @ 2:48 pm

Sí, odio las presentaciones. Explicaré el por qué dando un esquema de una presentación y las diferentes situaciones a las que te enfrentas. Para resumir la cuestión solo me fijaré en las expresiones, solamente, para no aburrir al personal (que ya lo estoy haciendo)

Te presentan a alguien. Fulanito, este es Menganito. Pueden ocurrir dos cosas:

- Caso A: Menganito te mira sonriente. El tio obviamente se está riendo de tí, si es una tía no solo se ríe de tí, se ríe de tu cara. Puedes optar por dos opciones:

1- Sonríes, intentas parecer sociable. Lo que no sabe él es que en realidad te estás riendo de él y de lo capullo que es.

2- Te cabreas y le miras enfadado. ¿Qué se ha creído ese tío? Será cabrón.

- Caso B: Menganito te mira con cara seria. O no le has caído bien o está contestando a tu sonrisa. Puedes optar por dos soluciones de nuevo:

1- Sonríes o sigues sonriendo. Tal vez se apacigüen los ánimos si muestras una bonita sonrisa. Pero claro, al sonreír no estás haciendo otra cosa que cabrear más al personal, porque te estás riendo de él.

2- Te cabreas tu también porque es obvio que ese cabrón te está mirando mal. Será hijo de puta, ¿a qué viene esa mirada?

Mientras tanto está el apretón de manos o los besos. Vayamos por partes.

El apretón de manos: ¿Aprietas o no? Nunca sabes si debes dar un firme apretón o simplemente darle la mano a alguien. Consecuencias:

1- Aplastas la mano ajena y cabreas al personal.

2- Te aplastan la mano a ti y el que se cabrea eres tú.

3- Los dos apretáis y os sumergís en un pique para ver quién aprieta más. Siempre creerás que tu perdiste, pero tranquilo, el adversario está en la misma situación.

4- Ninguno de los dos apretáis y quedáis como unos mariconas.

Los besos: Si es una chica las presentaciones se acaban con un par de besos. ¿Cómo reaccionar? Actúes como actúes quedarás como un pringado o como un salido.

1- Si avanzas tu hacía ella quedarás como un salido. Joder, necesitas los besos y los tendrás – esto es lo que pensará la peña de ti.

2- Si ella avanza hacía ti es que eres un pringao o un casanovas, según se mire. Pero esto puede resultar nefasto si la chica no es muy agraciada que digamos.

3- Si los dos avanzáis seréis motivo de las bromas de los demás. Esto no te molestaría demasiado en caso de ser una chica guapa, pero claro, a ella no le sienta bien y eso estropea el tema.

4- Si ninguno de los dos avanzáis seréis pastos de las coñas de todo el mundo y además quedarás como un pringao.

Conclusión: Pasar de las presentaciones, acercaros a quien sea y hablar con él o ella. Ya os enteraréis de sus nombres y tal. La mejor forma de conocer a alguien es hablando con ella. Las presentaciones son absurdas…

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