Alzó la vista hacía su opresora, atado de pies y manos, incapaz de moverse, sólo le miraba, le miraba a los ojos. Esos ojos cautivadores, plateados, que reflejan cada uno de los rayos de Luna que caen sobre la ventada cercana.
Ella le mira, sorprendida, sentada encima de él, entregada por completo a su quéhacer cuando salieron sus palabras de la boca de su presa. Cómo un latigazo llegó a lo más profundo de su mente. Un shock que recorrió todo su cuerpo.
- Lo sabías – dijo ella – lo sabías todo.
El levantó aún más la vista. Y sonrió.
- ¿Por qué?
- Seré tu cena, si es eso lo que deseas. – contestó él.
Una única lágrima se escapó de los grises ojos de la chica, se deslizó suave en su mejilla y se derramó sobre su presa, sobre la boca de aquel hombre.
Sonrió mientras abría los labios, los prominentes colmillos brillaban en la oscuridad. Su boca se hacía agua ante su presa, tan cerca.
- ¿Pueden los vampiros amar?
- Lo dejo en tus manos. – contestó su presa.
Seguidamente, la vampiresa clavó sus dientes sobre el cuello de él.
Y fue un bocado dulce. Un bocado dulce para ambos…
Besos de sangre y lágrimas (como buena vampiro ) también rosadas, aunque contigo a mi lado cada vez se dan menos
PS: XD (aun me rio al mirar..) XD (jajajaja!) XDDDDDDDD no comment XD
comentario por aleasis — Septiembre 11, 2007 @ 12:15 am